En Noruega, el consumo de tacos se ha integrado a la vida cotidiana mediante una práctica conocida como “tacofredag”, que consiste en preparar este platillo cada viernes, costumbre que se ha extendido entre familias que destinan ese día para reunirse en casa y compartir alimentos al inicio del fin de semana.
El origen de esta tradición se remonta a la década de 1990, cuando cadenas de supermercados comenzaron a importar productos de estilo tex-mex como tortillas, salsas y mezclas de especias.
Estas opciones se incorporaron a los hábitos locales, donde ya existía la preferencia por preparar comidas sencillas los viernes. Con el tiempo, los tacos se posicionaron como una alternativa recurrente en los hogares.
A diferencia de las preparaciones en México, en Noruega se utilizan principalmente tortillas de harina y una combinación de ingredientes como carne molida sazonada, lechuga, tomate, pepino, maíz, crema agria y queso rallado.
Esta adaptación responde a la disponibilidad de productos y a los hábitos alimenticios del país. Pese a las diferencias, el platillo mantiene su presencia como referencia cultural.
Datos difundidos en ese país indican que una proporción significativa de la población consume tacos de manera semanal, con cifras que superan el 70 por ciento de los hogares. Además, se estima que el consumo anual alcanza miles de millones de porciones.
El embajador de Noruega en México, Dag Nylander, ha señalado que este alimento es considerado por muchos como “parte de la identidad gastronómica local”.
El crecimiento de esta práctica también ha estado vinculado a campañas de promoción de marcas internacionales, que posicionaron el consumo de tacos como una actividad asociada al entorno familiar.
En años recientes, la presencia de restaurantes especializados y la llegada de migrantes han impulsado el interés por versiones más cercanas a las recetas mexicanas, aunque el “tacofredag” continúa como la forma más extendida de consumo.





