Frente al incremento de incendios forestales en temporada de estiaje, brigadistas del Estado de México comenzaron a integrar maniobras con apoyo aéreo como parte de su preparación operativa, en un intento por reducir riesgos durante las emergencias en zonas boscosas.
El entrenamiento alcanzó a 50 combatientes de la Protectora de Bosques (Probosque), conocidos como ‘Dragones‘, quienes participaron en un curso enfocado en seguridad y coordinación en campo, impartido por el agrupamiento Grupo Relámpagos.
La capacitación incluyó ejercicios sobre interacción entre brigadas terrestres y helicópteros, con énfasis en comunicación, evacuaciones y operación en escenarios de riesgo. El contenido se basó en lineamientos de la NOM-008-STPS-2013, que regula condiciones de seguridad en este tipo de labores.
En campo, uno de los puntos centrales fue la coordinación durante despliegues mixtos, donde el factor aéreo se vuelve determinante en la contención del fuego y en la protección del personal.
“El beneficio es para todos, porque cuando llegamos a una zona y el personal cuenta con esta capacitación, se fortalece la confianza y la coordinación para trabajar de manera conjunta”, señaló Héctor Gregorio Vargas Sánchez, paramédico rescatista de Grupo Relámpagos.
Otro de los ejes del curso se centró en la respuesta ante situaciones críticas, como rescates y evacuaciones con helicóptero, además de la identificación de riesgos en zonas activas de incendio.
“El helicóptero cumple funciones clave en un incendio, principalmente brindar protección a quienes trabajan en tierra. Existe una coordinación cercana y eficiente con las brigadas”, explicó Luis Marcial Gaona, paramédico de vuelo.
Para los brigadistas, el acceso a este tipo de formación representa un cambio en la forma de enfrentar contingencias en campo.
“Es la primera vez que recibimos este curso; nos brinda herramientas para actuar ante cualquier eventualidad y coordinar evacuaciones con apoyo aéreo”, expresó Aníbal Velásquez Martínez, jefe de la brigada 112 de Probosque.
Este tipo de ejercicios se incorporan en el arranque de la temporada crítica de incendios, en un contexto donde la respuesta depende tanto de la capacidad en tierra como de la coordinación con unidades aéreas.






